martes, 9 de diciembre de 2008


*Cerca de San Fernando está la localidad de Termas del Flaco. En este lugar desde 1968 se conoce la existencia de huellas de dinosaurios carnívoros y herbívoros. Por otro lado, más cerca aún está Pilauco Bajo (Osorno) donde desde 1986 fósiles de un mastodonte tiene a muchos con los dedos bajo la tierra.

Los animales del pasado han intrigado a científicos y curiosos desde que se encontró el primer fósil descubierto en Maastrich (Holanda, 1770). En esta oportunidad una mandíbula fosilizada, de dos metros de ancho, dejó a los expertos con la boca abierta. En principio creyeron que eran restos de ballena, no obstante, nuevos estudios dieron a entender que se trataba de un reptil. El anatomista George Cuvier bautizó al lagarto marino como Mosasaurus.

Es así como la paleontología es la ciencia que estudia seres vivos fosilizados y reconstruye el paisaje en el que habitaban. Por ejemplo, reptiles, aves o mamíferos actuales viven en ambientes distintos y se adaptan para interactuar con el medio. Lo mismo ocurría con los animales primitivos, entonces la pregunta es ¿cómo eran esos ambientes y esos animales hace millones de años?
Para saber la respuesta los paleontólogos reconstruyen las estructuras con leyes físicas, biológicas y químicas, además se apoyan en los animales actuales que dan realismo a las posibles situaciones que vivieron estos gigantes y chicos del pasado.
En otras palabras podemos decir que las huellas encontradas en Termas del Flaco, VI región de nuestro país, demuestran el comportamiento y los tipos de dinosaurios que habitaron la tierra hace aproximadamente unos 145 miñones de años en el jurasico superior; los fósiles de Pilauco Bajo, cerca de Osorno, construyen un animal sorprendente de finales del Pleistoceno Tardío; y el Hombre, en todo el planeta, trata de dejar pisadas en cualquier acera; en resumen los seres vivos se hacen presentes en la tierra para marcarla.

Nota: La importancia de la paleontología, según Explora CONICYT, es una necesidad para un país, porque por ejemplo es apoyo fundamental para la realización de mapas geológicos y la búsqueda de recursos minerales.

Trascender y marcar la tierra


Como perros orinando el entorno, marcamos nuestro territorio y vemos las huellas que otros han dejado en su vida. Un proceso que realmente deja huellas, es el de fosilización, gracias a él veremos qué pasa en Osorno.

Osorno en 1986 escondía los fósiles de un animal de hace aproximadamente 13 mil millones de años, estos fueron encontrados por obreros que construían la población “Los Notros”. Sin embargo, los especialistas a cargo no consiguieron el presupuesto ni el personal necesario, así que la investigación se postergó.

Hace 2 años, científicos de la Universidad Austral de Chile (UACh) liderados por el Dr. Mario Pino comenzaron a excavar y de allí hasta hoy, miles de sucesos han pasado por sus manos.

Leonora Salvadores, Licenciada en Ciencias Biológicas de la UACh, es una de las excavadoras y en el verano de este año trabajó en el Curso de Paleontología del Instituto de Geociencias de la Universidad Austral, en él explicó junto a otros compañeros, los elementos de dicha ciencia que permiten comprender el hallazgo.

Ella y otros miembros del equipo ayudaron a desenterrar en Pilauco un pariente directo del mamut, llamado por todos gonfoterio. Éste se caracteriza por poseer fusionado el labio superior con la nariz, comúnmente llamada trompa; además tiene la cualidad de tener incisivos superiores, erróneamente llamados colmillos, los cuales son de marfil como los del elefante.

De esta manera, los animales marcan la tierra y nosotros los buscamos para conocerlos y maravillarnos con sus enormes físicos, sin embargo Leonora asegura que no sólo eran animales enormes como uno cree, porque ella encontró en el Gonfoterio un ratón pequeño, el cual es clave para la investigación.

Este ratón de pie chico apareció cuando “estábamos terminando la excavación, habíamos encontrado partes de huesos muy grandes y fragmentos pequeños que son partes de los grandes. Teníamos que tener cuidado por sí encontrábamos evidencias de personas, como semillas o insectos… y aparece un diente, era pequeño, yo pensé que era como un gusanito reseco, se me ocurrió que podía ser más grande así que lo trabajé por el alrededor y de repente apareció un ratón” explicó Leonora.

Por otra parte, la licenciada en Ciencias Biológicas agregó que los restos tanto del gonfoterio como de otros mamíferos encontrados en la excavación estaban fosilizados. Proceso que consiste en el traspaso de minerales hacia el lugar donde existe material orgánico, es decir, la tierra se forma en capas, como las de un pastel.
Imaginemos que en la capa de manjar se nos mete una nuez y que con el tiempo se endurece. Entonces esta nuez simula al gonfoterio que se atrapó en un pantano.

El animal comienza a dar cabida a los minerales que bajan por su peso y se depositan en las moléculas que forman o formaban el gonfoterio, formando capas. Por esta razón es que los fósiles de Pilauco son de roca.

!Este video es una explicación animada del proceso de fosilización!



Ahora bien, hay fósiles que son más duros que otros, esto tiene que ver con la antigüedad, por ejemplo en el Gonfoterio los instrumentos de excavación deben ser frágiles para no deteriorar, ni rayar los fósiles. Sin embargo, para encontrar un tiranosaurus rex podemos trabajar hasta con martillos neumáticos (por presión de aire).

Por otro lado, hay más formas de fosilización, como por ejemplo las de conservación. Ésta es la que se ve en Jurassic Park, con el mosquito preservado en el ámbar, igualmente se puede conservar en hielo. Así mismo, encontramos las icnitas (las huellas en sí).

Las huellas de Termas del Flaco, se conservaron porque el volcán cercano, al hacer erupción, depositó minerales sobre las huellas. Por esto se han preservado por tanto tiempo. Es como si pisamos el barro y luego le caen minerales a nuestras huellas. Al volver en varios millones de años, podríamos ver una icnita.

Sí observamos la forma de nuestra propia icnita y la mezclamos con la secuencia de éstas, podremos analizar sí cuándo pasamos por ahí, íbamos corriendo, caminando, sí nos acechaba alguien, o sí arrancábamos del que nos cobra la renta.

Todo el comportamiento de animales anteriores a nosotros que dejaron su marca, se estudia a través de la medición y observación de huellas, es como si fuéramos un explorador o tomáramos una lupa y persiguiéramos las pistas de un robo. Además luego de tener fósiles y pisadas podemos dar vida a los gigantes con un método llamado biomecánica (recrear su físico y movimiento).

Es así como estos animales dejan su marca y nosotros, por naturaleza, tratamos de hacerlo al escribir un libro o criar a nuestros hijos, así que ojo donde ponemos los pies.

En busca de la huella


Hasta el momento sabemos cómo se forman los fósiles y las icnitas, pero no sabemos nada de dinosaurios, ni de la investigación de Termas del Flaco, pensarán ustedes. Sin embargo, todo lo anterior son herramientas para que aprendamos de este hallazgo.

Antes de las investigaciones de los científicos Mario Pino y Karen Moreno, entre otros, se creía que Termas del Flaco era una playa donde desembocaba un río, no obstante restos de un coral fosilizado demuestran que, más bien, el lugar era como un arrecife y que los dinosaurios se comportaban como lo hacen los animales actuales en la sabana afrícana.

Gracias al estudio de las huellas se demostró que los dinosaurios preferentemente caminaban alrededor del agua y que habitaban herbívoros en el centro y carnívoros en la periferia, como las gacelas y elefantes cerca del agua y los leones y demás carnívoros a su alrededor.

Dichos dinosaurios habitaron el periodo Jurásico Superior, desde hace 164 a 145 millones de años antes del presente. Las huellas se encuentran en el borde del continente, ya que en ese periodo Chile estaba bajo el mar y sólo había dos continentes Laurasia y Gondwana. Las icnitas están en este último, además es necesario agregar que el material que las sepultó se denomina piroclástico. Nombre que en geología (estudio de la tierra) se le da a un material volcánico arrojado al aire en una erupción.

Finalmente, los dinosaurios se pueden comprender a través de las marcas que dejaron en la tierra. Sin embargo depende del ambiente que se conserven para que las podamos conocer, además influyen otros factores, como por ejemplo, el peso del dinosaurio.

El Hombre marca todo a su paso y esperemos que un futuro nos estudien como nosotros lo hacemos, aunque tal vez los métodos cambien y sólo vean nuestro registro de datos en Internet.

Es así como el fósil es una verdadera huella del pasado y da a conocer las estructuras que, alguna vez, formaron a los seres vivos de otras épocas. Para los expertos el fósil norma el paradigma del conocimiento científico, porque la ciencia se construye con nuestras pisadas.

Por otro lado, el cálculo matemático que determina los movimientos de los dinosaurios en Termas del Flaco, o los enormes restos de gonfoterio desenterrados en Pilauco, poseen la sencillez de calcular el paso de la herramienta para hacer un tornillo en mecánica, o las tazas de arroz por las de agua en la cocina de su casa, así que no hay que tener miedo, porque la ciencia está en el diario vivir, es cotidiana.